Ludwig.

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La música de Beethoven “como la obra de Shakespeare y Goethe, lo abarca todo en el vasto límite de la pasión: la emoción y el sentimiento profundo; el júbilo y el humorismo tanto como el patetismo y la tragedia; lo lírico y lo dramático. Varía de la meditación profunda a la alegre exuberancia, de la humilde mansedumbre a la energía prometeica. El fervor religioso y el éxtasis demoníaco encuentran lugar en ella. Es al mismo tiempo cósmica y trascendental, expresando a veces impulsos demoníacos y otras el calor directo de la sinceridad. Todo esto y mucho más está contenido en la obra inmortal de Beethoven”.

A la edad de doce años ya había iniciado sus estudios musicales. Y a partir de entonces sus progresos son tan rápidos que el famoso profesor Neefe queda maravillado del prodigio del muchacho y decide tomarlo como alumno.

El conde Waldstein consigue hacer enviar al joven a Viena, centro del arte musical de ese entonces.

Datan de esos años algunas relaciones amorosas que desgraciadamente para el futuro gran maestro se verían entorpecidas, posiblemente por su carácter un tanto hosco.

A partir de 1798 comienza a padecer del oído, dolencia que se va agudizando cada vez más y que soporta en silencio, hasta que en 1801 participa su tragedia a sus amigos, afirmando ser el más desventurado de los mortales. Al año siguiente escribe el famoso “Testamento de Heilingestad” en el que maldice las contrariedades del destino y siente deseos de suicidarse, pero su vigor físico y su fuerza moral le hacen rechazar tal idea.

En los últimos años de su vida, reside en un convento de los domínicos españoles y apenas si algunos amigos acuden a consolarlo, cuando falto de medios y enfermo se encuentra al borde de la muerte.

En una tarde tempestuosa después de cuatro largos meses de sufrimiento fallece Beethoven el 26 de marzo de 1827.

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Las obras que escucho siempre son: sonata “Claro de luna”, sonata “Patética”, concierto para piano N°5, sinfonía N°9.

Nunca me voy a olvidar de la escena del piano, en la película “Amada inmortal”, donde apoya su oído en el piano para poder escuchar las vibraciones, y ejecuta “Claro de luna”.  

 

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