Darse cuenta.

Estándar

Me levanto una mañana,

salgo de mi casa,

hay un pozo en la vereda,

no lo veo,

y me caigo en él.

Día siguiente…

salgo de mi casa,

me olvido que hay un pozo en la vereda,

y vuelvo a caer en él.

Tercer día,

salgo de mi casa tratando de acordarme

que hay un pozo en la vereda,

sin embargo

no lo recuerdo,

y caigo en él.

Cuarto día,

salgo de mi casa tratando de acordarme

del pozo en la vereda,

lo recuerdo,

y a pesar de eso,

no veo el pozo

y caigo en él.

Quinto día,

salgo de mi casa,

recuerdo que tengo que tener presente

el pozo en la vereda

y camino mirando el piso,

y lo veo

y a pesar de verlo,

caigo en él.

Sexto día,

salgo de mi casa,

recuerdo el pozo en la vereda,

voy buscándolo con la vista,

lo veo,

intento saltarlo,

pero caigo en él.

Séptimo día,

salgo de mi casa

veo el pozo,

tomo carrera,

salto,

rozo con la punta de mis pies el borde del otro lado,

pero no es suficiente y caigo en él.

Octavo día,

salgo de mi casa,

veo el pozo,

tomo carrera,

salto,

¡llego al otro lado!.

Me siento tan orgulloso de haberlo conseguido,

que festejo dando saltos de alegría…

y al hacerlo,

caigo otra vez en el pozo.

Noveno día,

salgo de mi casa,

veo el pozo,

tomo carrera,

lo salto,

y sigo mi camino.

Décimo día,

me doy cuenta

recién hoy

que es más cómodo

caminar…

por la vereda de enfrente.

 

                                             Cuento de J. Bucay inspirado en un poema tibetano de Rimpoche.

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  1. En la vida es importante el saber luchar sin cuartel… pero no ciegamente. La enseñanza de hoy nos recuerda que a veces más vale pararse un minuto a ver y pensar que lanzarse a actuar. Hay que saber “enfocar” y “canalizar”.

    Me recuerda una historia sucedida durante la carrera espacial. Los americanos al descubrir que los bolígrafos convencionales no funcionaban en el espacio, se lanzaron a inventar una tinta que sí funcionase en esas condiciones. La NASA gastó tiempo y un capital de varios millones de dólares en lograrlo. El resultado son esos bolígrafos que escriben en cualquier posición, incluso del revés. No recuerdo cómo se llaman ahora mismo. Los soviéticos, por el contrario, subían consigo portaminas.

    Y por cierto, gracias por todos los momentos en los que me has hecho pensar y por los escritores que, como Buacay, he conocido a través de este lugar. Sin ti, muchos de ellos serían aun anónimos para mí, grande es mi ignorancia.

  2. Vani: Al leer tu post la historia me pareció muy análoga a nosotros cuando después de un desengaño amoroso decimos “ya no me vuelvo a enamorar” y volvemos a enamorarnos de nuevo. Al igual que el que cae en el pozo todos los dias nos pasa siempre cuando de amor y sentimiento se trata, siempre vamos a caer aun cuando tratemos de evitarlo. 🙂

  3. Vani para mí esto es la depresión, dia a dia es una lucha por salir, y volves a caer, pero tambien esta confirmado que todo tiene un fin si tenés predisposicion, al principio como ocurre con ese pozo, lo ves pero no podés decaer en el mismo, pero en algún momento empezas a ver otra luz, una luz de esperanza, una salida nueva como en el ejemplo ir por la vereda de enfrente.

    besosoos me encantó!!!!!

    andrea

  4. Que bueno el cuento!! no lo conocía. Hace un tiempo que vengo leyendo algunos libros de Jorge Bucay, se pueden aprender muchas cosas con sus cuentos, y reflexiones.

    Un saludo.

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